Espira

El objetivo principal del mindfulness es simplemente tener la mente tranquila, sin juzgar, permitiendo que los pensamientos y las emociones aparezcan y se vayan sin quedarte atrapado en ellos.
Siéntate cómodamente con tu espalda recta y pon un cronómetro o alarma con el tiempo que desees practicar.
Pon atención a tu respiración.
Imagina que tienes un globo en tu barriga. Cada vez que inspiras, el globo se infla. Cada vez que espiras, el globo se desinfla.
Observa las sensaciones en tu barriga cuando el globo se infla y se desinfla. Tu barriga se eleva con la inspiración y baja con la espiración.
Los pensamientos llegarán a tu mente, y eso está bien, porque eso es lo que hace la mente humana. Simplemente observa esos pensamientos, déjalos ir y devuelve tu atención a tu respiración.
Puede que notes también sonidos, sentimientos físicos, emociones... Una vez más, simplemente devuelve tu atención a tu respiración.
No te juzgues por tener esos pensamientos o sentimientos, ni los analices de ninguna manera. Está bien que los pensamientos estén ahí. Déjalos pasar y vuelve a tu respiración.
Cada vez que notes que tu atención se ha desvanecido y se ha quedado atrapada en pensamientos o sentimientos, simplemente sé consciente de que tu atención se ha desviado y devuélvala suavemente a tu respiración.
Está bien y es natural que los pensamientos entren en tu conciencia y que tu atención los siga. No importa cuántas veces suceda esto, solo sigue prestando atención a tu respiración.
Se ha demostrado que el Mindfulness aumenta la capacidad de relajación, mejora la energía, la autoestima y el entusiasmo por la vida.
Sigue el proceso poniendo tu atención en tu respiración hasta que se cumpla el tiempo que has establecido. Gracias por meditar con nosotros.
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